lunes

El odio.

Según algunas definiciones que he encontrado en diferentes sitios el odio es:

“Un sentimiento de profunda antipatía, disgusto, aversión, enemistad o repulsión hacia una persona, cosa, o fenómeno, así como el deseo de evitar, limitar o destruir al mismo.
El odio se puede basar en el miedo a su objetivo, ya sea justificado o no, entre otras causas.”

¿Qué sería de nosotros sin el odio? El odio en nuestras vidas:

Nuestros antepasados, igual que nosotros, odiaban. Ellos tenían odios algo más simples que nosotros tal vez, pero no por ello menos importantes en sus vidas. El primer ser humano ya odiaba, y sus congéneres también. Siendo tan simples socialmente, probablemente odiaran cosas como pasar hambre, frío, que invadiesen sus territorios o no poder reproducirse. Por ello, entre otras cosas, se juntaron. En grupo era más seguro vivir, y organizarse para combatir las cosas que odiaban. Siendo unos cuantos podían por ejemplo cosechar comida para todos o combatir a quien quisiera quitársela. Podían defender su territorio e incluso invadir el de otros grupos de humanos, para evitar que le pasara lo mismo al suyo. Incluso asaltar esos otros grupos para robarles sus hembras, u obligarles a asociarse con ellos y odiar juntos, seguir destruyendo esos enemigos.
El odio desde siempre ha sido un gran arma, el elemento necesario para que las cosas avanzaran en una dirección u otra, para manipular y controlar el mundo.
Si adelantamos un poco históricamente, por ejemplo hasta el colonialismo, nos encontraremos una situación a mayor escala, pero basada en lo mismo. Me ahorrare hablar de la época romana y griega, aunque fuese casi algo tan grande como lo que ahora nos incumbe.
En resumidas cuentas, algunos países odiaban tener poco reconocimiento mundial, odiaban no ser el centro de atención y tener poco sitio para si mismos. Así que decidieron extenderse por el mundo en busca de nuevas tierras en las que extender sus creencias y enriquecerse ya que estaban. Cuando por accidente descubrieron el continente Americano decidieron intentar que fuese suyo, pero se encontraron algo allí que no esperaban: gente con diferentes costumbres, idiomas y en definitiva, diferente forma de vida y pensamiento, algo que ellos odiaban. Trataron de cambiarles e inculcarles su propio odio, sus pensamientos… pero a aquellos que se negaban le guardaban un odio tan profundo que era destructivo, homicida. Miles, millones de humanos que murieron por el odio de otros humanos, que por odio, llegaron allí.
Esto pasa con todo en la vida, pero si fijando la vista general a lo largo de la historia, los grandes avances científicos y tecnológicos han sucedido durante las guerras, que son consecuencia directa del odio.

El odio, como ya he dicho, es también una herramienta, aparte del motor que nos mueve. Utilizándolo se puede manipular a millones de personas rápidamente. ¿Cómo puedo afirmar tal cosa? Me baso en pruebas, por supuesto. Por ejemplo la televisión. Es un satélite, un caballo de Troya que sirve para manejarnos. Se cuela en nuestras casas, es el centro de todos nuestros salones. ¿Qué nos encontramos en ella? En cada canal, un ruido diferente, pero todos tienen la misma base: crear un grupo de odiadotes común, juntar a la gente y manejarla. Unas cadenas son más conservadoras, otras defienden ideas liberales, pero todas te meten en un saco u otro.
Si crees que dejando de verla te libras de ello, te equivocas. Todos los medios de comunicación, incluso los alternativos, hacen lo mismo. Yo misma te estoy tratando de inculcar mi propio odio, está dentro de nosotros el hacerlo.
Tal vez pienses que lo que trato de decirte es que te juntes a mi odio, que me sigas a mí y a los que piensen como yo. No. Lo que trato de decirte es que pienses, que reacciones. Ésta es solo mi opinión, forja tu mismo la tuya, juzga el mundo que te rodea con tu propio criterio.

No podemos vivir sin odio, no podemos escapar de el. Va a estar siempre en nuestra naturaleza, haciendo que nos odiemos entre nosotros, nos destruyamos.
¿Hay alguna forma de que vivamos en un futuro sin conflictos?
Un mundo idealizado, sin conflictos. Un paisaje bucólico sacado de la imaginación de cualquier persona con profundos deseos de paz espiritual, un mundo perfecto.
Pensaras que ese mundo es imposible, que esta fuera de nuestro alcance, completamente fuera. Esto es lo que te hacen pensar, como ya he dicho, estamos controlados. Siempre es más fácil dejarse controlar que pensar y reflexionar uno mismo, es más fácil copiar la forma de pensar de otro y unirte a su odio. Si piensas que no se puede seguramente será por eso.
Se puede, claro que se puede. Piénsalo; ¿Qué necesitamos para ello? ¿Qué necesitaría el mundo para unirse de ese modo?
Un enemigo común al que odiar.
Tal vez una nueva raza extraterrestre que nos amenace, una mutación de algún animal que se extienda rápidamente por el planeta y resulte peligrosa, una enfermedad grave y dañina… ¿Te suena esto último?
¿Será casualidad que todos los países del primer mundo sufran de vez en cuando un ataque de una enfermedad nueva? Claramente el primer fin de eso es el propio enriquecimiento de las empresas farmacéuticas, pero ¿Tendrá eso algo que ver también con unificar la opinión popular y controlarnos o encaminarnos a todos hacia el mismo punto? Podría ser, aunque lo dudo viniendo de humanos. Nosotros solo nos guiamos por nuestras filias, gustos, fobias y odios. La solución tendría que ser externa a nosotros, muy externa, porque si viene de nuestro planeta, rápidamente habrá humanos que le echen la culpa de ello a otros humanos a los que odien.

No podemos crear una solución común a todos nuestros odios, tal vez podamos intentar convivir unos con otros odiándonos solo hasta un punto que no acabe destruyéndonos a todos en un Apocalipsis nuclear. Solo tal vez, porque nos odiamos lo suficiente como para no intentarlo.

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